budismo¿Tienen interés por el Buddhismo?, lo preguntaré de otra manera: ¿están interesados en comprender en profundidad el pensamiento budista? La pregunta, por más que lo parezca, no es baladí puesto que el libro que sugiero a los que así lo deseen es un profundo ensayo sobre el tema que hay que leer detenidamente poniendo los cinco sentidos y toda la capacidad intelectual que su psicólogo le haya dicho que tiene. Sin embargo el esfuerzo merece la pena pues, al acabarlo, uno siente la gran alegría interior que produce el haber comprendido al fin las bases ideológicas fundamentales de un sistema filosófico-religioso por completo y su estructura lógica.

Yo dividiría el trabajo de Harvey en cinco partes que no coinciden con las partes en las que él mismo ha dividido su obra:

Primera Parte

En una estupenda primera parte, capítulo uno del libro, se nos expone el ambiente intelectual en el que Buddha nace (siglo IV a.C.); su vida; la crítica que hace a cada hubo de los sistemas filosóficos existentes y su propuesta.

Existían en el siglo IV a.C. tres grupos de pensadores en Indía: 1)Por un lado los comentaristas de los Vedas. En ese momento está madurando la magnífica estructura de pensamiento que construyen los autores de las catorce upanisads antiguas que estará destinado a ser, con el tiempo, la base filosófica del hinduismo: el resultado, a grandes rasgos es el siguiente: (este esquema lo introduzco yo para que se entienda mejor el pensamiento de Buddha):

1)Al principio sólo existía la unidad, denominada Brahma y explicada de muchas formas: la unidad; la mente; el uno sin segundo; lo absoluto e incluso, como nos dice el “Taittiriya-Upanishad”,el “No-ser

2)Por diversos motivos según las Upanisads que leamos, esta unidad crea, por medio del deseo, el Yo, Atman, cuya definición más exacta es, creo, Conciencia del yo y/o mente discerniente. Esta división del ser por medio del deseo es el “pecado original Hindú”, ya que a partir de este momento el deseo en su más amplio sentido alejará cada vez más al Atman, recién creado, de la unidad total que, de hecho es.

3)¿De qué forma aleja el deseo al Atman de la totalidad?, naciendo de los sentidos y creando, por culpa de ellos, acciones que, a su vez, provocarán cada vez más deseos. El proceso se puede representar con el siguiente esquema:

Brahma (Unidad) – consciencia de sí mismo – Atman – deseo – acción – deseo – acción – deseo – acción etc. (progresivamente se va alejando Atman de la totalidad).

4)El deseo pues será la clave de la desunión y, por tanto de la infelicidad; la reflexión, sin embargo, será la clave para la re-totalización en el ser

5)Pero ¿qué causas hacen al Atman desear en ved de reflexionar? En algunas Upanisads se habla de la infelicidad como causa fundamental; en otros se alude al calor, probablemente con alguna connotación sexual

6)Pero, a la vez que Brahma de sí mismo crea el Atman, también crea la Maia, la ilusión”

7)E inmediatamente después el poder diferenciador, la capacidad discerniente, inculcándola en Atman

8)¿Que se espera pues de Atman?, se espera que mediante su capacidad discerniente comprenda que lo único real es el todo, es Brahma, y que lo demás es Maia, (ilusión), creado de la unidad, por culpa del deseo, que, como he dicho, crea acciones y éstas, a su vez, más deseos; y una vez reconozca la unidad de todo, anule finalmente su sí mismo para fundirse de hecho con el todo

Entre estas cavilaciones está el Atman-hombre cuando le llega la hora de la muerte

9)En vida el hombre puede optar por la senda de la reflexión o por la del deseo:

9.1.Si opta por la reflexión, después de dejar el mundo irá remontando y aniquilando todos los deseos que, en vida, le fueron alejando cada vez más de lo absoluto, hasta llegar al primer gran deseo (el que en el Upanishad del Bosque se define como la conciencia del uno mismo) que es la causa primera de la creación de su Atman; una vez anulado este primer deseo irremediablemente se aniquilará a sí mismo como ente y se fundirá finalmente con el todo, haciéndose todo. Esto se denomina liberación.

9.2.)Pero, ¿y si se opta por la senda del deseo?, el simple hecho de estar enredado, perdido y desorientado en la larguísima cadena de los deseos-acciones, no le permitirá liberarse, pues, para que la liberación se efectúe se debe trascender esta dinámica vital; debe comprenderse que todo es ilusión, mentira, Maia. Y sólo el uno sin segundo, el no-es, el es, el ni es ni no es, es lo real. Se sumergirá de nuevo pues en la cadena de deseos-acciones, de la cual no ha conseguido salir en vida y volverá a renacer en el mundo como ser inferior. Esto se denomina Ignorancia.

 Buddha ofrecerá como alternativa, muy a grandes rasgos, el siguiente esquema:

 1)No existe Brahma, es decir, algo estable y referencial en el cosmos. La ley del Dhamma dice que, de forma puramente natural, ciertos enlaces psicofísicos presentes en el universo se combinan por medio del apego dando como resultado de su fusión un nacimiento, una criatura

2)La recién creada criatura es fuente de sufrimientos y de dolor debido a que el apego crea necesariamente dolor en la estructura psicofísica que han creado

3)La criatura tiene, sin embargo, la posibilidad de eliminar ese dolor, de origen púramente natural; de liberarse; ¿cómo?: muy sencillo: evitando que tal combinación se produzca. Si no se lleva a cabo esa combinación, no pueden llevarse a cabo sus efectos

4)Pero existe un problema añadido: como la combinación que el liberado ha conseguido evitar es, tan solo, la última de una serie de combinaciones exitosas anteriores, esa herencia confunde al que intenta liberarse; en pocas palabras; las antiguas existencias molestan

5)Obviamente el que no consigue liberarse, muere y vuelve a renacer en otra combinación psicofísica no frustrada

6)El reconocimiento del dolor y la posibilidad de liberación las explica pormenorizadamente Buddha en sus Cuatro Nobles Verdades y la forma de liberación del dolor es denominada el Sendero Octuple más Recto Conocimiento y Recta Libertad,

que son necesarios para que el ya liberado del dolor se convierta en un Arahat o experimentador del Nibbana, grado máximo de excelencia

 Tanto las especulaciones de las Upanisads como, por supuesto, las de Buddha eran firmemente rechazadas por otros dos grupos filosóficos: por un lado los Brahmanes (2), que querían seguir manteniendo, a toda costa la tradición ritual védica y por otro los Samanas (y 3); grupos diversos de filósofos itinerantes con discursos anti védicos. Entre las escuelas Samanas, destaca Harvey cuatro:

Jainismo: Según sus postulados todo en la naturaleza, desde la piedra al más sabio de los seres humanos poseía un Jiva o principio vital propio y, digamos para entendernos, independiente del resto. La meta de cada Jainista era liberar su propio Jiva de la rueda de las reencarnaciones. Para Buddha el concepto de Karma Jainista era demasiado radical ya que el respeto de los Jainistas por todo ser vivo era irracional y, por lo tanto, el ascetismo al que los monjes se sometían resultaba demasiado extremo.

Ajavakas: Consideraba este grupo que el proceso de liberación estaba instituido en un número y un orden fijo de nacimientos por los que todo ser, sin excepción, debía pasar. En otras palabras: la aportación del ser vivo en su vida era absolutamente irrelevante a la hora de renacer tras su muerte. Buddha consideró a este grupo excesivamente fatalista.

Materialistas: Simplemente negaban la existencia de algún elemento trans-natural. Con la muerte del cuerpo, todo el ser vivo, todo el yo, desaparecía.

Escépticos: Entendían que lo mejor era la abstención de todo juicio trascendente. Todo conocimiento era imposible para el ser humano. Buddha tuvo bastante relación con este grupo; de hecho parece que sus discípulos directos: Sariputta y Moggallana eran escépticos convertidos.

Segunda Parte 

En la segunda parte, para mí la mejor, nos explica Harvey pormenorizadamente los sucesos acaecidos desde la muerte de Buddha hasta la fijación del Canon Pali: Buddha creó una escuela de seguidores que, a su muerte, fueron transmitiendo sus enseñanzas por vía oral en los llamados Concilios Budistas. Un primer concilio se llevó a cabo poco después de la muerte de Buddha (400 a.C.); el segundo concilio se convocaría unos setenta años después del primero y el tercer concilio unos dieciséis años después del segundo. Hacia el 80 a.C. una gran epidemia se llevó por delante las vidas de muchos monjes buddhistas. Para que no se perdiese el mensaje de Buddha se decidió, entonces, su fijación en hojas de palmera.

 Hemos llegado, en este momento a mi modo de ver al momento cumbre de todo el libro; corresponde a los capítulos dos, tres y cuatro: en un prodigio de sabiduría a la par que claridad nos estructura Harvey todo el pensamiento recogido en el Canon Pali. Se ha de tener en cuenta, nos hace notar el autor, que aún siendo muy fiables, las enseñanzas del Canon Pali son las que a lo largo de trescientos años han pasado de boca en boca por los discípulos de Buddha. En cualquier caso, no cabe duda de que este Canon representa, por un lado la más antigua base filosófica del buddhismo en general, y, por otro, la transcripción de las ideas más cercanas al propio Buddha con las que contamos. Veámosla (huelga decir, supongo, que el esquema lo he construido yo siguiendo estrictamente la información aportada por Harvey):

 Primera Parte: Estructura Cosmológica general

 1)No existe en el Canon Pali principio conocido del mundo

2)Existen innumerables sistemas e innumerables grupos de sistemas donde otros seres renacen constantemente. La serie de muertes y renacimientos de los seres dura un Eon

3)También los universos tienen ciclo propio de renacimientos y muertes. Estos ciclos cósmicos duran un Gran Eón

4)Entre los seres que renacen sólo están los animales y los hombres. Las plantas no renacen aunque tienen una, a modo de conciencia, para la sensibilidad y el tacto

5)Otro grupo importante de seres que renacen y mueren son los muertos (Petas). Estos seres experimentan una especie de “renacer sin cuerpo” debido a que se sienten tan excesivamente apegados a lo mundano que no consiguen movilizar su Dhamma. Se trata de espíritus espectrales al modo de los fantasmas occidentales

6)Existe, además, un reino infernal cuyos renacimientos son terribles; pero no es eterno. Sus pobladores, pasado un tiempo, pueden acceder al nivel humano de los renacimientos

7)Así pues encontramos cinco grupos, digamos, de Reinos-Renacimientos: 1)El propio de los humanos; 2)El propio de los animales; 3)El Infernal; 4)El propio de los muertos y 5)El propio de los dioses, subdividido a su vez en dos tipos de renacimientos: 5.1.los dioses propiamente dichos (Devas) y 5.2.los titanes; gentes orgullosas (Asuras)

8)Si bien el ser humano podría renacer como dios, espectro, animal o en el mundo infernal, se debe considerar que su naturaleza es de las más, o incluso la más, beneficiosa para renunciar a lo inferior y aspirar al Nibbana trascendiendo incluso a los propios dioses. Entre los seres infernales y los espectros hay poca libertad de acción y mucho sufrimiento; entre los dioses hay un importante grado de autocomplacencia y poca necesidad de liberarse; en el renacimiento como ser humano, sin embargo, el equilibrio entre sufrimiento, necesidad de liberarse y libertad de acción es bastante asumible

9)El reino de los dioses, propiamente dicho, se distribuye en 26 cielos que se dividen según su nivel jerárquico, de menor a mayor en los siguientes:

9.1.Reino del Deseo Sensual: Contiene seis cielos

9.1.1.El Segundo Cielo es el lugar donde habitan los dioses védicos del panteón pre-budista

9.1.2.En el Cuarto Cielo habitan los dioses Tusita y allí también los Bodhisattas pasan su penúltima vida

9.1.3.Entre el sexto cielo y el cielo superior habita Mara el tentador

9.2.Por encima: Reino de la Forma Pura: Con dieciséis cielos progresivamente más sutiles

9.2.1.Los cielos 1-11 corresponden a los cuatro estados de meditación llamados Jhanas

9.2.2.Entre el 1 y el 2 habitan los ministros y el séquito del Gran Brahma

9.2.3.Los cielos 12-16 son llamados Tierras Puras. Allí sólo llegan los que ya no retornarán

9.3.Pro encima: Reino Sin Forma con cuatro renacimientos-cielos superiores:

9.3.1.Experiencia del Espacio Infinito

9.3.2.Experiencia de la Conciencia Infinita

9.3.3.Aparente Nada

9.3.4.Ni cognición ni No-Cognición: Esta es la cima de la existencia con una duración de 84.000 eones

10)Cuanto menos elevada es la forma de renacimiento, menos duradera es la vida; pues es más intenso su carácter impermanente. Sin embargo hay que tener en cuenta que la percepción de la existencia es relativa; en el cielo, por ejemplo, 50 años humanos equivalen a un día aproximadamente

 Segunda Parte: El devenir cosmológico propiamente dicho

 1)No existe Brahma, es decir, algo estable y referencial en el cosmos. La Ley del Dhamma dice que, de forma puramente natural, ciertos enlaces psicofísicos presentes en el universo se combinan por medio del apego dando como resultado de su fusión, en un momento dado, un nacimiento

2)Tal y como se ha creado esta criatura, pasado un tiempo, cuando la combinación cambia, se disuelve y según qué bagaje cósmico traiga, surgirá de forma espontánea y natural una nueva criatura

3)Es decir, lo único que sobrevive con los cambio de una criatura a otra es el bagaje psicofísico que en el momento de la disolución, esté presente en ella. Y según qué bagaje sea, sus componentes le llevarán a, según qué, criatura. Este bagaje, esta herencia psicofísica es llamado Kamma

4)Y así sucesivamente van sucediéndose disoluciones y nacimientos

 Tercera Parte: Sobre el hombre y su devenir cosmológico

 1)Una combinación de elementos psicofísicos devienen en el hombre. Desde su posición de “ser humano” puede este nuevo renacimiento liberarse de una futura recaída en la Ley del Dhamma con más facilidad que desde otras naturalezas; ya lo hemos dicho anteriormente. ¿A qué se enfrenta pues?, veámoslo

2)La ignorancia del hombre, es creer en la estabilidad del universo

3)Debido a esta errónea concepción del cosmos, el hombre, ante todo, desea una estabilidad próspera y placentera

4)Pero la posterior constancia de que todo es impermanente, desencadena su sufrimiento, su dolor: sufrimiento es, entonces, el nacimiento, la vejez, la muerte, el apego y el deseo de lo inestable

5)También pudiera suceder que el hombre simplemente, viviera no consciente de la impermanencia del universo; permaneciera en la cadena ignorancia-estabilidad-dolor-deseo-apego. Esto, obviamente, no cambia en nada su devenir erróneo

6)La consecuencia es la caída en la Ley del Dhamma

7)En todo caso: el fluir del todo es un mensaje que Buddha da al ser humano para que no se detenga en el apego a las cosas. Si busca la felicidad estable hay que buscar la vacuidad; un estado naturalmente abierto y sereno del espíritu no-dual, pues, si todos los componentes psicofísicos del universo son impermanentes, entonces no conviene identificarse con nada universal, nada cósmico

8)El hombre entonces puede tomar dos caminos:

8.1.Que venza en él el concepto de lo estable: en cuyo caso se inclinará por el dolor, por el apego, por el deseo. El renacimiento es inevitable puesto que surgirán en él, de forma natural los elementos psicofísicos necesarios (causas) para renacer de nuevo (efectos)

8.2.Que venza en él la constancia de la impermanencia del universo. Entonces actuará suprimiendo todo deseo y apego: el resultado es la liberación del dolor. Esto, según el Canon Pali, puede ocurrir en vida (aunque forzosamente sólo temporalmente, pues hay en la naturaleza energías que pueden percibirse, pero no controlarse). Ausente de deseo y de dolor, el hombre creará para sí un Kamma (bagaje psicofísico) cuyo efecto será la liberación y, por lo tanto, cuando, pasado el tiempo necesario, mude, con la muerte, lo que aún quedaba por mudar, ni siquiera eso probablemente, tendrá posibilidad alguna de renacer; En otras palabras: la ausencia de dolor anula el Kamma. Esto es el estado de Nibbana

9)El Nibbana es el concepto más discutido en el mundo budista; en el Canon Pali solo se le describe como una especie de estado de vacuidad. Para Buddha eso era suficiente pues lo único que quería era liberar al hombre del dolor en vida, no establecer ningún dogma escatológico concreto

Tercera Parte

Tras quedarnos absolutamente boquiabiertos encaramos la tercera parte que incluirá el final del capítulo cuatro y los capítulos cinco, seis y siete. Entre la muerte de Buddha y la fijación del Canon Pali las disensiones entre los monjes ya se habían hecho notar. Pero, entre el 150 a.C. y el 100 d.C. se produce la gran escisión; tan importante, que aún permanece y es clave para entender el estado actual del buddhismo. Los más fieles seguidores de los escritos del canon Pali fueron agrupados peyorativamente bajo la denominación de Pequeño Vehículo (Hijayana) por los seguidores de otro gran grupo, autodenominados El Gran Vehículo (Mahayana). Los pormenores de la escisión se explican en los capítulos cinco y seis:

El concepto de Nibanna, como hemos visto quedó muy poco o nada explicado por Buddha. Surge entonces entre el 150 y el 250 d.C. Nagarjuna, fundador oficial de la escuela Mahayana, que propone su denominación como Vacío. Al ser esta escuela Mahayana recién creada muy poco dogmática y el término muy ambigüo, tras la muerte de su fundador, la escuela se vuelve a escindir en otras cuatro que matizan el concepto, cada una a su gusto: así, la escuela Madhayamaka (siglo II d.C.) define el Nibbana como Vacío-Nada (no existente); la escuela Yogacara (siglo III-IV) habla de él como vacío-Nada (como no dualidad, pero existente); la escuela Tathagata-Garbha (siglos III-IV d.C.) la describe como Vacío (yo existente limpio de contaminación) y, por último la escuela Hua-Yen (siglos II-VII d.C.): Vacío (mismidad de todas las cosas en perfecta armonía.)

También la escuela Mahayana crea la figura, inexistente en los defensores del Canon Pali del Bodhisattva: Alguien que se haya en el camino hacia la budeidad perfecta, y cuya tarea es la de ayudar compasivamente a los seres mientras desarrolla su propia sabiduría (pág.148) y establece un panteón de Buddhas con características propias, para que puedan ser adorados por los fieles según qué circunstancias: Buda Amitabha (resplandor infinito); Buda Bhaisajya-guru (Maestro de la curación); Buda Maitreya (el amable); Buda Mahasthamaprapta (El del gran poder); Buda Mañjursi (dulce gloria) entre otros. Hacia el siglo VI d.C., por último, una escisión de esta escuela crea la perspectiva Tántrica.

El extraordinario capítulo siete nos describe minuciosamente los desarrollos tardíos de ambas escuelas: De los grupos adeptos al Canon Pali, los del Pequeño vehículo, sólo sobrevivirá la escuela Theravada que dará origen al llamado Budismo del Sur. De la escuela Mahayana surgirán en diferentes momentos de nuestra edad media las escuelas budistas que han llegado hasta nuestros días, a saber: 1)Amidismo; 2)Buddhismo Nichiren Japonés; 3)Budismo Coreano; 4)Escuela Chan o Zen y 5)Buddhismo Tibetano-Tántrico.

Debo reconocer que yo soy más dado a la especulación filosófica que a lo ritual o, como es el caso propio de oriente, a lo meditativo; además de tener mayor debilidad por lo más antiguo, por las bases. Quizá, por ello, no sea del todo justo al decir que las partes cuarta y quinta sean menos interesantes.

Cuarta Parte

La cuarta parte, la podemos dividir en dos: en una primera (capítulos ocho al diez) Harvey repasa los aspectos prácticos del mundo budista: Devoción; Ética y Monacato respectivamente. Resulta interesante como curiosidad pero en rigor no se describe, a mi modo de ver, nada especialmente destacable que, en cierto sentido, no se comparta con otras tradiciones religiosas como la hindú o la cristiana. Sí, en cambio, justo es reconocerlo, es notablemente interesante el capítulo once, dedicado a las técnicas actuales de meditación budista. La descripción de los pasos y los estados que en cada uno de ellas se van dando y experimentando es de las más nítidas que yo he leído. Pero, de todos es sabido; el proceso que nos lleva al Nibbana hay que sentirlo, pues a menudo, y probablemente con razón, los budistas dicen que se escapa de toda descripción literaria o la explicación filosófica; ¡tal vez la poesía…!

Dentro de las técnicas del Pequeño Vehículo subescuela Theravada nos describe dos: La meditación sobre el amor y la meditación profunda subdividida en dos partes la Samatha y la Vipassana.

La del amor es aparentemente sencilla: se trata primero de desarrollar la amabilidad hacia sí mismo y una vez conseguido, extenderla hacia personas cada vez más hostiles al meditando. Así se van ampliando los horizontes amorosos hasta llegar al estado de amor total.

En la Samatha se parte del control de la respiración hasta que, en un primer momento, surge una imagen mental. Con ella se trabajará para conseguir aplacar los cinco primeros obstáculos: deseo sensual; mala voluntad; pereza y apatía; sopor y somnolencia; inquietud y preocupación y el miedo.

Una vez superados la mente sólo se centra, sin ningún tipo de problema, en la imagen y comienza a trabajar sólo sobre ella: proyecta la mente sobre ella y permanece en ella. La meditación da sus primeros frutos pues se empieza a sentir una profunda dicha. Este proceso culmina cuando se consigue la unificación total mente-imagen.

Se alcanza así el primero de los estados Jhana. La imagen se transmuta en forma pura. El desarrollo de los siguientes Jhanas consistirá en diluir nuestra imagen; primero en el infinito; después en la conciencia de lo infinito; después en la nada aparente y por último en anular todo tipo de cognición de la nada. Se dice que en este estado se para el corazón durante un tiempo máximo de siete días y que se consiguen habilidades paranormales: en un primer nivel: Poderes psíquicos; conocimientos superiores e incluso leer los estadios mentales de los hombres y en un sublime nivel superior: la superación del tiempo, de la muerte e incluso de la existencia condicionada.

En la Vipassana el sistema es el estudio y la reflexión permanente sobre cada uno de los pasos de los actos que el propio cuerpo manifiesta: respiración, picores, ruidos internos etc. La mente se hace consciente dé cada uno de ellos, y los deja pasar. El siguiente objetivo es concentrarse en las sensaciones que provocan su aparición y desaparición y como último nivel en sus reflejos en la mente. Todo ello se percibe y se deja desaparecer para evitar apego alguno. El objetivo de todo esto es reconocer el carácter impermenente, insatisfactorio y despersonalizado de todo ello. Así se llega a la sabiduría y acaba la primera parte.

Siendo consciente de ello se va comprendiendo que en el universo no existe ninguna “persona” si no simples elementos psicobiológicos que, como vienen, se van y, por lo tanto, dejan de ser objetos de deseo por su condición de elementos inútiles y así se llega a lo no-dirigido a la vacuidad como único estado estable. Esto lleva automáticamente a una conciencia de realización.

Dentro del Gran Vehículo (Mahayana) nos explica de forma nítida las cuatro tipos de meditación restantes:

1)Visualizaciones de la tierra pura: Se divide en dos partes: en la primera el meditando construye en su mente la forma del Buddha Amitabhata y el aspecto del Nibbana, donde el Buddha desarrolla su existencia; cuando todo ello queda fijado bien en la mente, en una segunda parte comienza a trasladarse el practicante a él mismo hacia aquellos lugares.

2)Visualizaciones Tántricas: En una primera fase Al aspirante se le otorgan un mantra personal (vocablo sin sentido pero de fuerte sonoridad); un Yi-dam o santo también personal; un Mandala (representación del mundo luminoso o tierra pura del santo personal) y se le dan a conocer una serie de mudras o gestos que describen estados mentales. En soledad y en un arduo trabajo de meditación, el aspirante se retira para identificarse absolutamente con su santo, su dibujo y su sonido. Una vez que se ha conseguido la plena identificación todo ello debe disolverlo en la vacuidad para evitar todo apego; puesto que el aspirante ya ha sido otorgado con los bienes de de los tres elementos, comienza a transferir su esencia, ya purificada por completo a la tierra pura del Buda Amithaba y así completa su liberación.

3)Técnicas tántricas de espontaneidad: En una primera fase el aspirante se concentra en visiones específicas y controla su respiración; esto le ayuda a aquietar sus pensamientos pero no ha eliminarlos, ni quiere hacerlo. Los pensamientos se ralentizan y así, en una segunda fase, observándolos detenidamente se concentra en la captación y retención de cada uno de sus orígenes. En una tercera fase durante largo tiempo mantiene su mente en una dinámica de tensión y relajación; tensión para detener los hilos que originan cada pensamiento y relajación dejándolo surgir. Esta actividad mental debe ser absolutamente dominada. A continuación se abandona toda acción sobre los pensamientos, así se consigue que éstos fluyan con naturalidad y espontaneidad. De esa manera se hace uno consciente de la naturaleza inestable de la mente y se contemplan en ocasiones visos de vacuidad, entre pensamiento y pensamiento. En un momento dado este fluir de pensamientos impermanentes se detiene y sólo queda el vacío, la mismidad de la mente. Se ha llegado a la liberación.

4)Meditación Zen: Existen dos tipos de meditación Zen: la sentada y la Koan: En la sentada el meditando anula todo pensamiento y no-pensamiento; se trata de un estado de mismidad absoluto en el que se debe conseguir permanecer en cualquier momento del día. Cuando se consigue, las tareas cotidianas se hacen en una especie de quietud a su vez vacía pero actuante, de tal manera que, en caso de emergencia, la mente no pensante actúa y reacciona sin problema. ¿No les ha pasado a ustedes alguna vez que han hecho algo bien, sin ser conscientes de ello? Pues debe ser algo parecido. Se trata, según transcribe Harvey literalmente de las fuentes originales, de un estado de Mente sencilla a todas horas (pág.311)

En la meditación Koan el maestro plantea al discípulo una enigmática pregunta; por ejemplo: ¿Quién es el que recita el nombre de Buddha? O “Cual es el sonido de una mano que aplaude? Y le pide que le responda; el discípulo reflexiona sobre ello y en diferentes sesiones le plantea primero respuestas intelectuales que el maestro refuta constantemente; entonces intenta dar explicaciones tipo Zen que también son constantemente rechazadas. El estudiante va llegando a un grado tal de perplejidad que acaba comprendiendo que los constructos habituales de la mente no tienen sentido alguno ni solidez alguna. Así va comprendiendo la realidad cósmica y se realiza. La consecución de su realización plena es denominada Kesho en japonés y Wu. en chino. Tras muchos años, comenta Harvey, los mejores alumnos se convierten automáticamente en maestros.

Es sinceramente espectacular la capacidad docente que tiene Harvey; ¿a que por fin lo han entendido? Y eso que ni la mayor parte de ustedes, ni por supuesto yo, hemos meditado nunca. Leyendo esta parte del libro ciertas gentes que dicen haber meditado, tal vez (y digo sólo tal vez, y ciertas gentes), deberían replantearse la calidad de su meditación. La meditación es muy dura por lo que nos cuenta Harvey, y extremadamente disciplinada.

Quinta Parte

La quinta y última parte ocupa los capítulos doce y trece; actúa sencillamente como colofón a la obra haciendo un balance del budismo en los siglos XIX y XX. Parece que el budismo de los últimos dos siglos (hasta 1990 aproximadamente) tras luchar animosamente contra el poder comunista y en menor medida contra el occidente cristiano, más que profundizar en sus dogmas se ha centrado, tanto en sus lugares de origen como en occidente en labores esencialmente sociales, altruistas así como en actitudes ecológicas y de autoayuda para gentes debilitadas por diversas causas.

 Para terminar cabe destacar el excelente, a modo de primer apéndice, que hace Russell Webb sobre el estado de la cuestión budista en España e Hispanoamérica: historia, bibliografía; estudios universitarios; centros etc.

 Se trata, en conclusión, de un soberbio libro que cumple sobradamente con sus expectativas pues convierte tras su lectura al lector potencial en un, digamos, respetable conocedor del mundo budista.

Ficha del libro

Título: El Budismo

Editorial: Akal (1998)

Páginas: 468

Biografía del autor: Peter Harvey es profesor en la Universidad de Sunderland

Alfredo Tiemblo Magro

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