Introducción

avesta3En la actualidad existe un importante número de seguidores del zoroastrismo dispuestos fundamentalmente en dos zonas geográficas: un grupo de ellos, los denominados parsis, lo encontramos en la India, en torno a Bombay, y el otro, los llamados gabars (infieles) por los musulmanes, se ubican en las regiones de Yarz, Kerman y la propia ciudad de Teherán en Irán. Las gentes que profesan esta religiosidad beben esencialmente de dos tradiciones religiosas: por un lado la más importante, la más antigua, la más sagrada, que corresponde al grupo de libros, todos ellos anteriores, según la mayor parte de los especialistas, al siglo IV d.C. recopilados bajo el nombre de Avesta y por otro, una segunda tradición que supone una revitalización del zoroastrismo, conocida como Textos Pahlavis compuesta de diversos tratados cosmológicos, cosmogónicos, antropológicos y escatológicos datados entre los siglos VII y XI.

Existieron dos tipos de textos Avésticos: el Avesta original, sin añadidura alguna, escrito en dos dialectos difíciles: Gatico y Avéstico en época sasánida y el Zend-Avesta que es una traducción del Avesta en lengua Pahlavi o también denominado persa medio con comentarios añadidos de diversa índole.

Lo que hoy nos queda del Avesta, no es más que una pequeña parte de lo que realmente fue. Según la tradición el Avesta original estaría compuesto de veintiún libros de los cuales solo nos ha llegado entero uno, el Vendidad. Se habrían perdido, pues, importantes partes de los nueve restantes textos conservados, más algunos fragmentos dispersos, así como la totalidad de otros diez u once libros aproximadamente. Se cuenta, además, que fue escrito en doce mil pieles de buey. Estas pieles serían quemadas por Alejandro magno durante la ocupación griega. Sobre lo que quedara de las mismas se reconstruiría de nuevo el texto que, con la ocupación islámica del imperio persa, una vez más, también sufriría importantes pérdidas.

Estructura del Avesta

El Avesta que ha llegado a nosotros podemos dividirlo en tres partes esencialmente: Por un lado el Avesta propiamente dicho, compuesto por los siguientes tratados: Gathas, Yasna, Vendidad y Visperad.

Gathas: (Yasna XXVIII-XXXIV); (Yasna XLIII-LI); (Yasna LIII)

Se trata de una parte, digamos, especial de los Yasna. Nos ofrecen abundantísima información cosmológica y escatológica. L.H.Mills (1887) los divide, por diversos motivos estrictamente filológicos o literarios en las que no merece la pena detenerse, en cinco grupos: Grupo 1. Gatha Ahunavaiti (Yasna XXVIII-XXXIV); Grupo 2.Gatha Ustavaiti (Yasna,XLIII-XLVI); Grupo 3.Gatha Spenta Mainyu (Yasna XLVII-L); Grupo 4.Ghata Vohu Khshathrem (Yasna LI) y Grupo 5. Ghata Vahista Istis (Yasna LIII).

Yasna: (Yasna I-XXVII); (Yasna XXXV-XLII); (Yasna LII); (Yasna LIV-LXXII)

Se denomina Yasna (sacrificio) a un conjunto de invocaciones, oraciones, himnos, fórmulas, exhortaciones, elogios, adoraciones y ofrendas que constituyen el verdadero corazón de la liturgia zoroástrica. Su carácter puramente ritual, nos da muy poca información de tipo filosófico-religiosa. Pero algo hay.

Vendidad: (Fargard I-XXII)

Según la tradición de los Parsis, este libro es el único, de todo el Avesta, que se conserva íntegro, de principio a fin. Es una compilación de leyes sagradas y de historias mitológica; Mills, sin embargo, en su edición de 1887 prefiere definirlo como un código de purificación. De sus 22 Fargard, seis son de carácter mitológico: Los dos primeros podrían recopilar, por sus características, fragmentos de un antiguo poema épico-cosmogónico del que, por lo demás, nada se sabe: el primero habla de la creación y la, podemos denominar, contracreación de Ahura Mazda y Angra Mainyu respectivamente y el Segundo habla de Yima, el fundador de la civilización. Otros tres Fargard, colocados al final del libro, versan sobre los orígenes de la medicina, y, por último, un Fargard, el XIX, trata sobre la revelación de la ley, por parte de Ahura Mazda, a Zoroastro. El resto de los Fargard, de mucho menor interés, recopilan observancias y normas, además de otros pequeños momentos mitológicos sin importancia y ciertas discusiones de tipo moral. Este corpus normativo aborda tres tipos de impurezas, con sus correspondientes mecanismos de purificación: 1. La impureza causada por el contacto con los muertos, sin duda la más importante.

La muerte, en última instancia es el triunfo del demonio. Así explica Mills, cómo, según la tradición Parsi, el cuerpo inerte se contamina:

When a man dies, as soon as the soul has parted from de body, the Drug Nasu or Corpse Drug falls upon the dead from the regions of hell, and however thenceforth touches de corpse becomes unclean, and makes unclean whomsoever he touches. (Mills,L.H. (ed.) (1887) pág.LXXXVI).

(Cuando un hombre muere, en cuanto su alma ha partido del cuerpo, el demonio Nasu se abalanza sobre el muerto desde las regiones del infierno, y, en el momento en que lo toca queda impuro, y hace impuro a cualquiera que lo toque)

Esta percepción de impureza de lo inerte era característica del mundo indoeuropeo antiguo en general, al que pertenece la tradición avéstica; lo que particularizaba, entonces, al punto de vista persa antiguo eran los extremos a los que se podían llegar en el proceso de purificación. Los Indoeuropeos no persas, por ejemplo, optaron por purificar lo muerto enterrándolo o quemándolo, sin embargo el mundo persa antiguo concebía todo elemento natural, aire, fuego, tierra y agua, como divino, así pues, era absolutamente imprescindible no contaminarlo, bajo ningún concepto, con la muerte. La solución: los muertos se dejaban pudrir al aire libre sobre unas torres llamadas Dakhmas, bien alejadas del agua, de la tierra, y del fuego sagrado, erigidas solo y exclusivamente para ese fin

2.También se establecían normas y rituales de purificación de las mujeres menstruales, consideradas impuras y 3.Y también, para las mujeres recién paridas, igualmente consideradas impuras.

En cuanto a cuestiones de envergadura más jurídica, este texto también nos informa de diferentes formas de purificar leyes, contratos así como delitos tales como el asalto y el asesinato Todos los delitos, en la persa Antigua, tenían una doble pena, en esta vida y tras la muerte, de tal manera que, curiosamente, encontramos delitos solo redimibles en su aspecto religioso, es decir entre los dioses pero no entre los hombres y también, los más graves de todos, delitos irredimibles (quemar o enterrar un muerto entre otros); que suponían un castigo inevitable en la tierra, la muerte, y otro, inevitable también, en la otra vida, tormentos en el infierno, estos delitos más graves eran denominados Anaperetha.

Visparad: (I-XXIII)

El libro denominado Visparad (Para todos los dioses y seres divinos) reúne una colección de letanías en honor a diversos dioses y seres divinos avaladores o también llamados, señores, de los rituales así como ciertas invocaciones a favor de la buena marcha y la corrección de todos los aspectos del propio proceso ritual: palabras correctamente entonadas y pronunciadas, bendiciones de los elementos necesarios para llevarlo a cabo etc.

Todos estos manuscritos se encontraron de dos formas distintas: o bien en sí mismos acompañados en su mayoría por una traducción en la lengua de la tradición Pahlavi, o bien juntos y sin traducción alguna colocados en el orden litúrgico que les corresponde.

Otro grupo de textos están agrupados en lo que generalmente se llama, Khorda Avesta o Pequeño Avesta. Se trata de pequeñas plegarias que eran recitadas tanto por los sacerdotes como por la comunidad en ciertos momentos del día, del mes o del año y acompañados de diversos elementos. Se compone este libro de las siguientes partes: Sirozah (Libros I-II), Afrinagan (I-III), Gahs (I-V) y Nyayis (I-V).Sirozah (Libros I-II)avesta 2

Sirozah significa literalmente Treinta días. Se trata de una gran oración compuesta por 30 recitados en honor a los muertos. Los Sirozahs, son recitados por los Parsis actualmente en cuatro ocasiones: 1.Treinta días después de la muerte del individuo en cuestión. 2.En el día treinta del sexto mes desde la muerte del individuo en cuestión. 3.En el día 30 después del decimosegundo mes tras la muerte del individuo y 4.Anualmente 30 días después del cada aniversario de la defunción. Además son treinta las, digamos, criaturas espirituales invocadas, (pues encontramos entre ellas, no solo a dioses propiamente dichos, sino también a ángeles, elementos divinizados y una gran variedad de entes). A cada una le corresponde una corta invocación, pues rara es la que pasa de 20 líneas. Sus nombres son los siguientes y en este orden están colocadas las oraciones: 1.Ormazd; 2.Bahman; 3.Ardibehest; 4,Sharevar; 5.Sapendarmad; 6.Khordad; 7.Murdad; 8.Dai pa Adar; 9.Adar; 10.Aban; 11.Khorshed; 12.Mah; 13.Tir; 14.Gos; 15.Dai pa Mihir; 16.Mihir; 17.Srosh; 18.Rashn; 19.Favardin; 20.Bahram; 21.Ram; 22.Bad; 23.Dai pa Din; 24.Din; 25.Ard; 26.Astad; 27.Asman; 28.Zemyad; 29.Mahraspand y 30.Aneran.

Cada una de ellas enaltece diversos aspectos del universo: divinidades, seres vivos, lugares, fuerzas de la naturaleza, comportamientos etc. Teniendo, eso sí, presente, en todo momento a Mazda, señor de los dioses y señor del mundo. Estos textos están agrupados en dos libros. La única diferencia notable entre ambos grupos de textos es su inicio: los del libro I empiezan con la preposición Para (To…) y los del Libro II con la frase: Nosotros sacrificamos hacia (We sacrifice unto….). Su valor filosófico es muy escaso.

Afrinagan (I-III)

Los Afrinagan (I. Afrinagan Gahanbar; II. Afrinagan Gatha; y III. Afrinagan Rapithvin) son bendiciones que debían ser recitadas en una comida compuesta de vino, leche y fruta en honor de un ángel o del espíritu de un fallecido al cual se le invitaba a participar. Este ágape sagrado, digámoslo así, se llevaba a cabo en ciertos momentos del año. Después de la consagración, que solo podía hacerla un sacerdote invitado para tal fin, la comida era ingerida por todos los presentes.

Gahs (I-V)

El día se dividía en cinco partes llamadas Gahs (I.Gah Havan; II.Gah Rapithvin; III.Gah Uziren; IV.Gah Aiwisruthrima y V.Gah Ushahin) presididas por un espíritu o genio cada una. Cada Gah, reúne, por tanto, las oraciones destinadas a ese genio o espíritu. Son textos de notable interés mitológico y, por supuesto, ritual.

Nyayis (I-V)

Los Nyayis (I.Khorshed Nyayis; II.Mihir Nyayis; III.Mah Nyayis; IV.Abán Nyayois y V.Atas Nyayis), son a modo de oraciones de inciación destinadas al sol, a Mithra, a la luna, a las aguas y al fuego. En la actualidad los Parsis las recitan en los siguientes momentos: 1.La oración a Mithra, seguida de la del sol, tres veces al día; 2.La oración a la luna, tres veces al mes; 3.La oración a las aguas conjuntamente con la del fuego, todos los días y 4.Una gran oración compuesta por los cuatro primeros Nyayis (sol, Mithra, luna y aguas) los días diez, once, doce y dieciséis de cada mes. Desde el punto de vista filosófico aparecen pocas, aunque interesantes informaciones.

El tercer grupo de textos serían los denominados Yast (I-XXIV). Actualmente se discute entre los especialistas la pertenencia de los Yasts (Actos de devoción) al Avesta. La edición de Darmesteter (1882), no solo los incorpora al texto sagrado, sino que los vincula directamente con una parte del mismo, con los Sirozah. Su estructura formal es exactamente la misma, la única diferencia es que son, en general, más largos. Se supone que, al igual que los Sirozah, existía un Yast dedicado a cada uno de los treinta dioses de los que ya hablamos, pero, en realidad, solo conservamos 19 invocaciones enteras (entre paréntesis colocamos en numeración árabe el Sirozah equivalente): I.Ormazd Yast (1); II.Haptán Yast (I-III) (2); III.Ardibehist Yast (I-II) (3); IV.Khordad Yast (6); V.Aban Yast (I-XXX) (10); VI.Khorshed Yast (11); VII.Mah Yast (12); VIII.Tir Yast (I-XVI) (13); IX.Gos Yast (I-VII) (14); X.Mihir Yast (I-XXXV) (16); XI.Srosh Yast Hadhokht (I-V) (17); XII.Rashn Yast (I-XXXI) (18); XIII.Farvadin Yast (I-XXX) (19); XIV.Bahram Yast (I-XXII) (20); XV.Ram Yast (I-XI) (21); XVI.Din Yast (I-VII) (24); XVII.Ashi Yast (I-X) (25); XVIII.Astad Yast (26) y XIX.Zamyad Yast (I-XVI) (28), además de cinco fragmentos indeterminados: XX.Vanan Yast; XXI. Fragmento; XXII.Fragmento (I-II); XXIII.Afrin Paighambar Zartust y XXIV.Vistasp Yast (I-VIII).

El uso de los Yasts es también el mismo que el de los Sirozahs, se trata de oraciones que deben, o simplemente convienen en algunos casos, ser pronunciadas en diversos momentos de la simple cotidianidad o de la vida con mayúsculas de un ser humano. Ambos textos contienen, además, la mejor y más clara información de carácter mitológico de la religiosidad Irania antigua.

Darmesteter apunta también que, ni Afrin Paighambar Zartust (XXIII) ni Vistasp Yast (XXIV), deberían considerarse propiamente Yasts puesto que no parecen tener un carácter litúrgico.

Cronología del Avesta

La cronología exacta de las diversas partes del Avesta es dificilísima de definir. Las fuentes antiguas, no ya sobre el propio libro sino, en general, sobre la religiosidad zoroástrica son: en occidente (griegos y latinos), confusas, escasas, parciales e incompletas y en el mundo oriental, prácticamente inexistentes. Parece bastante claro que en la Persia de la Dinastía aqueménida, el zoroastrismo ya gozaba de un cierto prestigio. Algunos especialistas han sugerido la hipótesis de que los sacerdotes aqueménidas, solo los sacerdotes, ni la mayor parte del pueblo ni, por supuesto, los monarcas, fueran zoroástricos, incluso se ha llegado a afirmar que ya por estas fechas podría existir un Avesta quemado por Alejandro Magno en su mayor parte.

Entre los año 205-206 d.C. Pabag, sacerdote del templo de la diosa Anahita, se hizo con el poder poniendo punto y final a la dinastía arsácida, después lo delegó en su hijo Sapor I que murió poco tiempo después. El posterior fallecimiento del propio Pabag en 216 permitió el ascenso de otro de sus hijos, el primer gran rey Sasánida denominado Ardashir I (224-239/49 d.C.), pues bien, este rey proclamó el Avesta como libro sagrado de Persia y el Madeísmo, como religión oficial del imperio; todo induce a pensar, por lo tanto, que por esas fechas el Avesta ya estaba conformado. Sin embargo, sería labor del rey Sapor II (309-380 d.C.), según el acuerdo de la mayor parte de los especialistas, su compilación definitiva, previa purificación ideológica. Es en esta época seguramente, y no antes, cuando se estipularía el canon ortodoxo mazdeísta o zoroastriano y al contenido del Avesta como dogma único aceptable. La compilación en sí misma pudo llevarla a cabo un tal Adarbad Mahraspand, personaje del que se sabe poco, difuso y tardío.

James Darmesteter, en una de las pocas ediciones completas del Avesta de las que disponemos, se atreve, a ofrecernos un orden cronológico de los tratados avésticos conservados: 1.Los más antiguo serían los Gathas (en ello están de acuerdo la mayor parte de los especialistas); 2.Después vendría el Vendidad y los Yast; 3. Y en tercer lugar, lo más moderno cronológicamente hablando, serían el Khorda Avesta, los Yasna y el Visperad.

Darmesteter expone claramente el gran problema con el que se enfrentan los especialistas para datar de manera mínimamente fiable el Avesta: se trata de una recopilación de textos no de un texto concreto, de los que, además, no hay referencia alguna como tales, anterior a su recopilación. Así pues, lo prudente es decir que el Avesta reúne una serie de textos de muy diversas épocas pero nunca posteriores al siglo IV d.C. Algunos autores retrasan la cronología de su recopilación al final de la dinastía sasánida, es decir, los siglos VI-VII d.C. Teniendo en cuenta que es en la época sasánida cuando se oficializa y se estataliza el zoroastrismo, durante los trescientos años, a grandes rasgos, que duró esta dinastía, cabe la posibilidad de que se modificara, aún mínimamente, el texto sagrado.

Como se puede observar el marco cronológico del Avesta es enorme, desde el siglo VI-V a.C. aproximadamente según los más arriesgados, hasta los siglos VI y VII d.C. ofrecidas por los más conservadores. Seamos conscientes, pues, a la luz de estos datos, de la extrema dificultad que supone es estudio del Avesta y, sobretodo, su contextualización histórica.

A parte de la edición inglesa en tres volúmenes que hemos considerado la más completa y la mejor, existe una edición de Los Gatha y del Venidad en español. Se trata de una traducción, creemos, de una edición francesa bastante acertada, sin embargo los comentarios del texto, los consideramos flojos. Esta edición, por tanto, da una excelente oportunidad al interesado para introducirse en los textos avésticos que en realidad, no son excesivamente difíciles de leer y entender.

Ficha de los libros

(1992) Bergúa,J.B. (ed.) El Avesta, textos relacionados con el Mazdeísmo o Zoroastrismo: Los Gathas y el Vendidad, Clásicos Bergua, Madrid, 390 págs.

(1882) Darmesteter,J. (ed.) The Zend Avesta Part II: The Sirozahs, Yasts and Nyayis, Motilal Banarsidass publishers, Delhi (2015), 384 págs.

(1887) Darmesteter,J. (ed.) The Zend Avesta Part I: The Vendidad, Motilal Banarsidass publishers, Delhi (2005), CII / 240 págs.

(1887) Mills,L.H. (ed.) The Zend Avesta Part III: The Yasna, Visparad, Afrinagan, Gahs and miscellaneous fragments, Motilal Banarsidass Publishers, Delhi (2007), 404 págs.

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