egiptoDe entre las diversas formas de abordar el estudio de cualquier civilización de la antigüedad, a mi juicio, la más interesante; la que permite, digamos, “saborear” más el alma antigua es la historia cultural. La historia política no deja de ser más que una trayectoria épica, (al igual, en cierto sentido, que la religiosa-mitológica), al modo de una novela de acción; si bien, los historiadores no nos cansaremos jamás de advertirlo, la realidad supera con creces la ficción. Las historias sociales o / y de las vidas privadas son esencialmente sentimentales, pero, en muchos aspectos muy similares a las vivencias de un pasado propio, lejano sí, pero mucho menos, que lo estudiado. Además, en malas manos, puede convertirse en un simple medio reivindicativo. Y la historia económica, pues más de lo mismo, las formas económicas no han variado en exceso: agricultura, industria, comercio, artesanado…en fin.

La historia cultural, sin embargo, echando mano de todas ellas en su justa medida, desmenuza y explica pormenorizadamente el sentir tanto profundo como superficial, de la civilización estudiada y sus resultados son los que realmente sorprenden al estudioso y dan carácter particular a una civilización frente a las demás. Y eso precisamente es el objetivo, plenamente conseguido, del libro que proponemos como lectura esta semana.

Jan Assmann, profesor de egiptología de la Universidad de Heidelberg, publicó, en 1996, Egipto. Historia de un sentido. Su objetivo, con este trabajo fue exponer una historia cultural de la civilización egipcia desde sus orígenes hasta su absorción dentro del imperio romano, incluido este período que, paradójicamente resulta de los más interesantes. ¡¡La antigüedad cronológica no lo es todo!!

Nuestro autor organiza los diversos capítulos del trabajo buscando el “último sentido” que cada período de la extensa historia del Egipto antiguo va persiguiendo en su desarrollo. Siempre se ha dicho que la cultura egipcia es estática y, en cierto sentido, esa afirmación tiene algo de verdad, pero, según Assmann se detecta una clara evolución cultural a lo largo de su historia que matiza sutilmente el carácter de ese sentido último, según qué épocas. Y digo sutilmente porque esta evolución del sentido último, si bien es contundente desde el punto de vista antropológico, a efectos prácticos, por mor del tremendo preso de la tradición, no sustituida o matizada en cada época, y esta es la clave, sino simplemente acumulada, y digo acumulada literalmente, semeja un aparente estatismo.

Pero, ¿qué momentos evolutivos del “sentido último” detecta Assmann a lo largo de la historia de Egipto? En el último capítulo: El cronotopo egipcio, los resume de maravilla. Cuatro:

1.Durante el Reino Antiguo se desarrolla la que denomina Mentalidad del faraón: El dios-faraón gobierna la tierra para armonizar su devenir con el reino de los dioses; después muere y se inicia un periodo crítico en el cual el propio devenir cósmico, tanto celeste como terrestre se ven perturbados e incluso amenazados. Le sucede otro dios-faraón y, como su predecesor, comienza, primero a reconducir las perturbaciones de este “período sin dios” para después, de nuevo, volver a armonizar ambos mundos. Y así sucesivamente.

2.Primer Período Intermedio y Reino Medio: Periodo de La virtud: La divinización del faraón se va progresivamente trasladando al resto de los súbditos. El buen hacer del faraón, por tanto, se convierte en virtud social definida por Assmann como justicia conectiva. Cada egipcio será juzgado tras su muerte por la huella que esa virtud o justicia conectiva ha dejado en su existencia terrenal. Sin embargo, obviamente el faraón sigue teniendo, huelga decirlo, prerrogativas divinas especiales.

3.Reino Nuevo: Período de la Teologización de la virtud: La virtud o justicia conectiva, se convierte en Justicia divina. El faraón pierde, en parte su poder teológico como dios mediador entre dioses y hombres porque el egipcio práctica la virtud directamente para llevar a cabo la voluntad divina.

Y 4.Período de dominios extranjeros (Persas, griegos y romanos): Período de Interiorización de la divinidad: Con la invasión de los extranjeros los faraones pierden casi por completo, su papel teológico y eso se traduce en el definitivo abandono de los dioses de Egipto. El hombre de esa manera establece una relación personal con el dios (interioridad divina) cuyo objetivo fundamental es distanciarse de los usos y costumbres de los dioses no egipcios; destacar como adorador de los viejos dioses. Es, lógicamente la época de mayor desarrollo de los cultos mistéricos y del hermetismo.

Se trata de un extraordinario libro que puede, para un simple curioso de la civilización del Nilo, incluso ser suficiente para entender los rasgos principales de la cultura egipcia antigua. Es un libro largo y lento de leer pero, a su vez, imposible de abandonar. Tiene su impresión un pequeño problema que se ha de subsanar: la letra impresa es muy pequeña; ¡¡tomen las medidas oportunas!! (sobre todo lean con mucha, pero mucha, luz) yo, literalmente, leo con un potente foco de luz orientado directamente al papel y muy cerca del mismo y con una luz general en la habitación.

¡¡Feliz fin de semana y feliz lectura!!

Ficha del libro: Egipto. Historia de un sentido. Jan Assmann ed, Abada, Madrid 2005.

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